
Que difícil qué es entendernos, qué difícil que es hablar, más comunicarnos.
Hay veces que ni siquiera nos podemos comunicar con nosotros mismos.
Hay veces que no podemos salir de nosotros mismos. Y nos repetimos. Y nos aburrimos de pensar dos, tres, cuatro veces las mismas cosas.
Nos dejamos abandonados al pensamiento inútil, ese que no nos permite ser.
Y sabemos que somos seres adictivos, dispersos, tan rápidos como queremos ser.
Hay un lugar donde todo se comunica a una velocidad fugaz, como la canción que estamos escuchando… como esa canción que no para ni un segundo, como ese silencio.
Somos el ruido y a veces la conversación que estamos escuchando. La locura. La cura de ser nosotros mismos. Sin piel. Sin sentir. Eso nada más.
Santeria. Sublime.

No hay comentarios:
Publicar un comentario